La disputa entre la FIFA y la UEFA sumó un nuevo capítulo. Después de que Gianni Infantino presentara el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), la entidad que nuclea al fútbol europeo respondió con uno de los comunicados más duros de los últimos años y dejó en claro que sus 55 asociaciones nacionales no acompañarán la iniciativa mientras se mantenga el plan de incorporar inversores privados al negocio comercial de los principales torneos.

En un documento firmado tras una reunión extraordinaria, la UEFA expresó un rechazo "unánime e inequívoco" a la propuesta y cuestionó tanto el contenido del proyecto como la forma en que fue impulsado por la conducción de la FIFA.

La advertencia de la UEFA a la FIFA

El organismo presidido por Aleksander Ceferin sostuvo que el Mundial y el resto de las competencias organizadas por la FIFA representan un patrimonio del fútbol que no debe abrirse a capitales privados.

"La Copa del Mundo no está en venta", afirmó la UEFA en uno de los párrafos más contundentes del comunicado, en el que también remarcó que esos torneos fueron construidos durante décadas por jugadores, selecciones y aficionados de todo el planeta y que, por esa razón, no deberían transformarse en un activo de inversión.

Además, la entidad europea cuestionó el proceso elegido por la FIFA para presentar la iniciativa y aseguró que un cambio de semejante magnitud no puede avanzar sin una consulta amplia con las confederaciones, las ligas, los clubes y el resto de los actores del fútbol.

Según la UEFA, las federaciones nacionales fueron colocadas frente a un escenario de presión para aprobar una propuesta que todavía no fue suficientemente debatida.

Un conflicto que recién comienza

Más allá del fuerte posicionamiento de la UEFA, el proyecto todavía no fue aprobado.

La FIFA continuará durante las próximas semanas con el proceso de consultas a las 211 asociaciones nacionales y cualquier modificación deberá recibir el respaldo del Consejo de la FIFA y de la mayoría de las federaciones miembro antes de entrar en vigencia.

Sin embargo, la contundencia del rechazo europeo anticipa que la discusión sobre el futuro modelo de gestión del negocio del fútbol recién empieza y promete convertirse en uno de los principales focos de tensión política dentro del deporte en los próximos meses.